Teatro en equipo

Una de las mejores cosas que tiene el teatro es la capacidad y la obligatoriedad del trabajo en equipo. A menudo, en nuestras clases, nos esforzamos por intentar enseñar a nuestros alumnos las ventajas de trabajar en equipo. No es fácil encontrar materias, temas y formas de trabajar que fomenten la colaboración. Durante muchos años, se nos ha dicho que hacer trabajos por parejas o en grupos de tres o de cuatro ayudaba a crear en el alumno las capacidades necesarias para trabajar en equipo y es cierto pero: ¿cuántas actividades desarrollamos en nuestras aulas que potencien el trabajo de todos nuestros alumnos? Quizá la excursión del fin de curso, sin desmerecer la importancia que tiene, sea la única actividad en la que todos colaboran y, por desgracia, a menudo es, una vez más, una actividad en la que los líderes de la clase marcan la pauta de lo que se debe y no debe hacer.DSC_0006

Una herramienta perfecta para trabajar la colaboración de los alumnos, de todos los alumnos de una clase, es el ámbito teatral. En el teatro escolar, el teatro que se hace en el aula, el protagonista (si lo hay) depende tanto de los demás que es imposible que desarrolle bien su parte si no cuenta con la ayuda de todos. En el teatro, una cadena de eslabones bien entrelazados es imprescindible para obtener un producto final satisfactorio. Una clase, trabajando como una compañía teatral, aprende a trabajar en equipo de una forma natural y sobre todo, muy gratificante.

No hay vuelta atrás

Hace ya un año que emprendimos esta aventura. Lo llamo aventura, aunque sea un término muy manido, porque no consigo que se me ocurra otra palabra que defina mejor todo lo que nos ha sucedido en estos meses de emprendedores.

La primeras tarjetas de Yo, contigo

Yo, contigo. Teatro en el aula

Lo de emprender no tengo claro que sea un concepto que me guste. Me gusta lo que implica de riesgo, de novedad, de libertad y, como es mi caso, de hacer algo que realmente me encanta. Lo que no me gusta tanto es lo que tiene de riesgo, de novedad, de falta de libertad y, como es mi caso, de hacer muchas cosas que detesto. Es algo contradictorio. Desde que me dedico a Yo, contigo tengo la extraña de sensación de vivir en una constante contradicción: dispongo de más tiempo para mi familia pero no lo disfruto igual porque estoy pensando que debería trabajar más; dispongo de menos dinero que nunca pero sé que soy un privilegiado que tiene mucho más que la mayoría; discuto con mi mujer muchísimo más que antes pero estoy muy feliz de pasar casi todo el tiempo con ella; me gustaría volver a ser un empleado pero ya no estoy dispuesto a dejar ninguna de mis ocupaciones actuales. En fin, un lío.

La parte más positiva de todo esto es que ya no tiene vuelta atrás. He oído bastantes veces que es importante que salgamos de vez en cuando de nuestra zona de confort. Yo tengo la sensación de haber salido hace tanto tiempo que ya no recuerdo cómo era mi zona de confort. La verdad es que no sé si estoy bien o mal, pero no voy a volver a visitar esa zona durante un buen periodo de tiempo. También compensa creer (al menos, creer) que lo que hacemos en Yo, contigo sirve para construir un mundo mejor. Pero eso queda para otra entrada en el blog así que me quedo con el título de este post: soy emprendedor… no hay vuelta atrás.

jacob

Teatro en equipo

Una de las mejores cosas que tiene el teatro es la capacidad y la obligatoriedad del trabajo en equipo. A menudo, en nuestras clases, nos esforzamos por intentar enseñar a nuestros alumnos las ventajas de trabajar en equipo. No es fácil encontrar materias, temas y formas de trabajar que fomenten la colaboración. Durante muchos años, se nos ha dicho que hacer trabajos por parejas o en grupos de tres o de cuatro ayudaba a crear en el alumno las capacidades necesarias para trabajar en equipo y es cierto pero: ¿cuántas actividades desarrollamos en nuestras aulas que potencien el trabajo de todos nuestros alumnos? Quizá la excursión del fin de curso, sin desmerecer la importancia que tiene, sea la única actividad en la que todos colaboran y, por desgracia, a menudo es, una vez más, una actividad en la que los líderes de la clase marcan la pauta de lo que se debe y no debe hacer.

En Yo, contigo estamos convencidos de que la herramienta perfecta para trabajar la colaboración de los alumnos, de todos los alumnos de una clase, es el ámbito teatral. Creemos en un teatro en el que el protagonista (si lo hay) depende tanto de los demás que es imposible que desarrolle bien su parte si no cuenta con la ayuda de todos. En el teatro, una cadena de eslabones bien entrelazados es imprescindible para obtener un producto final satisfactorio. Una clase, trabajando como una compañía teatral, aprende a trabajar en equipo de una forma natural y sobre todo, muy gratificante.

En teatro, todo un grupo puede hacer que uno brille de una manera diferente.

Hacerse escuchar

Nacemos con la capacidad de oír. A escuchar, aprendemos con los años y, lo queramos o no, requiere un esfuerzo. En demasiadas ocasiones, no hacemos ese esfuerzo y es nuestro interlocutor el que nos tiene que sacar de nuestro tedio para que escuchemos su mensaje. Hacer un mensaje atractivo para aquellos a los que va dirigido no es una tarea sencilla. Esto lo saben muy bien todos aquellos que se dedican a hablar en público: conferenciantes, agentes comerciales, comunicadores,… cada uno con un fin diferente pero con un mismo objetivo: conseguir que sus oyentes se queden con el mensaje. Los docentes son, quizá, los que mejor conocen la dificultad de llegar al oyente; están expuestos, cada día, a uno de los públicos más exigentes que existe: niños y adolescentes.

Maestros y profesores buscan en sus aulas que esta audiencia tan exigente escuche y aproveche todos los conocimientos que se transmiten. Y, todo esto, con la presión añadida de que la forma en la que llegue su mensaje a la audiencia será crucial para el futuro desarrollo de esa persona. En una palabra: tienen que educar. Nada menos que educar. Cada una de sus presentaciones ante el público y, sobre todo, el conjunto de ellas, se convierte en la conferencia más importante a la que va a asistir una persona en su vida. Además, probablemente, nadie se acuerde de esa conferencia después de unos años. Simplemente, si el educador ha hecho bien su trabajo, quedará grabada en nuestro interior para el resto de su vida.

El docente se convierte, cada jornada laboral, en conferenciante, en agente comercial, en reportero, en actor de un teatro sin telón ni bambalinas,… Se transforma para que su audiencia escuche, para que le compren la maravillosa idea de aprender, para que su noticia interese o para que, tras su actuación, aunque no oiga aplausos, sepa que, cuando salgan del teatro del aula, los espectadores se van con el corazón lleno.

Cada vez que un educador se hace escuchar, con sus propios recursos o con ayuda externa, vuelve a convertir su profesión en el trabajo más importante del mundo.

El proyecto

Yo, contigo. Ese es nuestro nombre y nuestra filosofía: unir nuestra experiencia y nuestros conocimientos a los de profesores y colegios para llevar a las aulas el teatro como herramienta de trabajo. Valores, capacidades, expresividad, conceptos,… El teatro es capaz de transmitir casi cualquier cosa que nos propongamos. Cualquier cosa que nos propongan.
Nuestra primera idea fue ofrecer a los colegios obras de teatro originales o adaptadas a sus necesidades para que fueran representadas en el ámbito escolar. Desde ahí, hemos abierto un mundo de posibilidades que pasa por talleres, charlas, configuración de espectáculos, apoyo en presentaciones y representaciones, escuelas de teatro en familia,… Nos hemos dado cuenta de que, uniendo teatro y educación, las posibilidades son enormes. De hecho, aún no sabemos hasta donde podemos llegar.
En el teatro escolar, el grado de satisfacción personal tanto en los actores como en los espectadores es altísimo. Ese potencial enorme es lo que, desde Yo, contigo, no queremos perder. Le damos mucha importancia al texto (y la tiene) pero mucha más a la forma en la que se trata ese texto y a los actores y actrices que lo van a interpretar. Amamos el teatro pero somos unos devotos de la educación.

¿Tienes una idea? Déjanos que te ayudemos.